Falla la cremallera
La cremallera del pantalón se baja sola: por qué y cómo arreglarlo
Si la cremallera se baja sola, casi siempre es el carro y no los dientes. Cómo comprobarlo, cómo apretarlo y qué apaños aguantan de verdad.
Ver la soluciónSe baja sola, sube pero no cierra, se abre por abajo o se atasca: cada fallo tiene su pieza.
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Las cremalleras son la pieza que retira más prendas del armario, y también la que más veces tiene arreglo. Merece la pena conocer sus cuatro partes, porque cada fallo pertenece a una.
El carro es la pieza deslizante. Funciona como una cuña: al subir, sus dos canales interiores fuerzan los dientes a entrelazarse. Es la pieza que más falla, y casi nunca por rotura: se abre con el uso y deja de hacer cuña.
Los dientes —o la espiral, en las de nailon— son lo que se engancha. Un solo diente doblado o ausente crea un punto por el que la cremallera se abrirá siempre.
Los topes marcan el final del recorrido. El inferior mantiene juntas las dos mitades; si se suelta, la cremallera se abre desde abajo aunque arriba esté cerrada.
La cinta es el tejido sobre el que va montado todo. Cuando se deshilacha junto a los dientes, el arreglo ya es sustituir la cremallera.
Tres comprobaciones, en este orden:
En casa, con cuidado: apretar un carro abierto, recolocar un diente torcido, poner una presilla de hilo como tope inferior provisional, lubricar el recorrido con lápiz de grafito.
En un taller: sustituir la cremallera completa, especialmente si es invisible o si va montada con forro. Cambiar una cremallera de vestido bien hecha cuesta lo que cuesta porque hay que abrir y volver a cerrar el forro sin que se note por fuera.
No tiene arreglo: una cinta deshilachada junto a los dientes, o una cremallera de plástico cuyo carro ya se ha forzado varias veces. En los dos casos, la pieza está al final de su vida.
Se ve en la tienda y se agradece después: una cremallera con dientes de metal y cinta ancha aguanta años y se puede sustituir; una espiral fina de plástico cosida al ras del borde va a ser el primer punto que falle y el que menos margen deja para repararlo.