Tallas: cómo medir y qué equivale a qué

La talla no es un dato de tu cuerpo: es la etiqueta que una marca decide poner a una horma. Lo que sí es tuyo son los centímetros, y con ellos se puede comprar en cualquier sistema.

Cinta métrica de costura enrollada sobre una superficie clara

La talla es de la prenda, no tuya

Vale la pena decirlo así, porque cambia la manera de comprar: una talla describe una horma, no un cuerpo. Es la etiqueta que una marca pone a un patrón construido sobre unas medidas de referencia que ella misma elige, con la holgura que ella misma decide.

De ahí se sigue todo lo demás. Que una misma persona lleve una 38 en una tienda y una 42 en otra no significa que se haya medido mal: significa que las dos hormas son distintas. Y que un sujetador de la misma talla ajuste diferente en dos marcas tampoco es un defecto: los elásticos no tienen la misma tensión.

Lo que sí es estable son los centímetros. El contorno bajo el pecho, la diferencia con el contorno del pecho, la longitud del pie: eso se mide una vez y sirve en cualquier sistema y en cualquier país.

El caso que más problemas causa: España y Francia

En sujetadores hay una trampa concreta que merece un aviso propio, porque hace comprar mal constantemente.

Los dos países numeran la banda con la misma serie —80, 85, 90, 95, 100— pero no la aplican al mismo cuerpo. El desfase es de tres posiciones de la serie: lo que en España se etiqueta 75, en Francia se etiqueta 90; lo que aquí es una 85, allí es una 100.

Y como la cifra impresa no dice de qué sistema viene, la equivocación es silenciosa. Alguien acostumbrado a una 85 de aquí que compra una «85» de origen francés se lleva un contorno pensado para una caja torácica dos posiciones más estrecha: la banda apretará, la copa quedará corta y todo apuntará a que el modelo viene raro cuando lo que ha fallado es el sistema de etiquetado.

Para salir de la duda basta un dato: los centímetros de contorno que la marca declara para esa banda. Con eso, la tabla del conversor resuelve a qué sistema pertenece.

Y en el Reino Unido, las letras

Segunda trampa, esta de copa. El sistema británico usa letras dobles —DD, FF, GG— que no equivalen a las letras españolas del mismo nombre. Una copa E española corresponde a una DD británica; una F española, a una E británica. Convertir «por parecido de letra» desplaza una copa entera.

El sistema estadounidense es el menos consistente de los cuatro: usa DD y DDD y a partir de ahí unas marcas siguen con letras y otras con F, G, H, sin acuerdo entre ellas.

Qué se puede convertir con confianza y qué no

Conviene saber en qué se puede confiar:

Se convierte bien: la banda de sujetador entre los cuatro sistemas. Las escalas son proporcionales y la equivalencia es directa.

Se convierte con reservas: las copas, por lo del letreado. Y la ropa en general, donde la variabilidad entre marcas es mayor que la diferencia entre sistemas.

Es siempre aproximado: el calzado. Aquí la aproximación no viene de la costumbre comercial sino de la aritmética: las escalas europea y anglosajona no usan la misma unidad de progresión, así que ninguna talla de una cae exactamente sobre una talla de la otra. Cualquier tabla que ponga «EU 38 = UK 5» está redondeando, y el redondeo que elige cada fabricante puede diferir media talla del que elige el de al lado. La consecuencia práctica es que en calzado hay que comprar por centímetros de pie y no por equivalencia de etiqueta.

Medir bien: lo que cambia el resultado

Cuatro detalles que estropean una medición y son fáciles de evitar:

  1. La cinta horizontal. Si por detrás sube, el contorno sale más pequeño de lo que es. Se comprueba de espaldas al espejo, no de frente.
  2. Sin apretar, pero sin holgura. Para el contorno bajo el pecho, ajustada; para el contorno del pecho, apoyada. Apretar la segunda medida reduce la diferencia y hace salir una copa más pequeña de la que corresponde.
  3. El pie, por la tarde. Se ensancha con el día. Por la mañana puede dar hasta media talla menos, que es exactamente el margen que hace que un zapato roce.
  4. Los dos lados. Los dos pies y, si se nota diferencia, también los dos lados del pecho. La asimetría es normal; se compra por el mayor.

Las guías de medición explican cada procedimiento paso a paso, con las trampas concretas de cada medida.

Las tallas hermanas, el recurso más útil

Si tu contorno cae justo entre dos bandas de sujetador —y eso pasa muy a menudo—, las tallas hermanas son la solución. Al bajar una banda hay que subir una copa, y al subirla, bajarla: el volumen de copa queda parecido y lo que cambia es la sujeción del contorno.

Es lo que permite probar dos etiquetas distintas sabiendo que las dos pueden funcionar, en lugar de ir a ciegas. Está explicado en la página de tallas hermanas.

Por dónde seguir

Las herramientas hacen los cálculos y las conversiones, y todas llevan la tabla completa debajo para consultarla a mano. Y si lo que buscas es entender un ajuste concreto, cada sección de prenda explica qué señal indica cada cosa.

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Preguntas frecuentes

¿Por qué llevo tres tallas distintas según la marca?
Porque el etiquetado de tallas no es obligatorio ni está unificado. Cada marca define su horma sobre un cuerpo de referencia propio y decide cuánta holgura da. Que una misma persona use tres tallas en tres marcas es lo normal, no una señal de que se esté midiendo mal.
¿Una 90 francesa es una 90 española?
No. En sujetadores, la talla francesa va quince puntos por encima de la española para el mismo contorno: una 90 francesa equivale a una 75 española. Es el error de conversión más frecuente, y lo agrava que muchas marcas vendidas en España etiqueten en el sistema francés sin advertirlo.
¿Con qué fiabilidad se convierte una talla entre países?
La banda de sujetador se convierte bien porque las escalas son proporcionales. Las copas y las tallas de calzado, menos: las letras de copa dobles británicas no coinciden con las españolas y las escalas de calzado avanzan en pasos distintos, así que las medias tallas siempre son aproximadas.
¿Cuándo conviene medirse?
Para el pie, por la tarde o después de caminar, porque se ensancha a lo largo del día. Para el contorno del pecho, en cualquier momento, pero de pie, respirando con normalidad y con la cinta horizontal. Y conviene repetir la medición una vez al año: los contornos cambian.