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El bajo de la camisa no se queda por dentro: por qué se sale y qué hacer
Una camisa que se sale del pantalón cada dos por tres casi siempre tiene el faldón corto. Cómo saberlo y qué funciona de verdad para que aguante.
Ver la soluciónSe abre en el pecho, se sale del pantalón o tira en la espalda: cómo saber qué falla.
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Una camisa tiene más costuras y más puntos de ajuste que casi cualquier otra prenda de la parte de arriba: cuello, canesú, hombro, sisa, manga, puño, tapeta y bajo. Esa abundancia es una ventaja cuando todo encaja y un problema cuando no, porque los fallos se disfrazan unos de otros.
En el pecho. Es la zona que más consultas genera. Se manifiesta como un hueco entre botones que aparece siempre a la misma altura, y su causa casi nunca es el cierre: es que la anchura disponible se agota justo donde el cuerpo tiene su mayor contorno.
En el bajo. Se traduce en una camisa que no se queda por dentro del pantalón. Lo que la sujeta no es la presión de la cinturilla sino la cantidad de faldón que queda por debajo de ella, de modo que es un asunto de longitud y de forma del bajo.
En los hombros y la espalda. Es el fallo más importante y el menos visible, porque no produce un hueco llamativo sino una sensación difusa de incomodidad al mover los brazos. También es el único que no tiene un arreglo sencillo.
Si hay una idea que conviene llevarse de esta sección es esta: la talla se elige por el hombro.
La costura del hombro debe caer justo en el borde del hueso, ni antes ni después. Cuando cae por dentro, la manga tira en cada movimiento; cuando cae por fuera, la camisa hace bolsa y el brazo arrastra tela. Ninguna de las dos cosas se corrige después a un precio razonable, porque implica desmontar la manga y rehacer la sisa.
El pecho, la cintura y el largo sí admiten intervención. Por eso la estrategia que funciona es comprar la camisa que encaja en hombro y espalda y ajustar el resto en un taller, y no al revés.
Dos camisas con el mismo patrón se comportan de forma muy distinta según su tela:
Bien: poner un corchete oculto entre botones, meter los costados si hay tela de reserva, acortar mangas desde el puño, subir el bajo, añadir una pinza para dar forma al delantero.
Con cuidado: ensanchar el pecho, que depende por completo de los márgenes de costura disponibles; alargar el faldón, que solo compensa por detrás y con tejido fino.
No: corregir un hombro que no cae en su sitio, cambiar la orientación de un ojal ya rematado ni recuperar una camisa de algodón que ha encogido a lo largo tras un lavado caliente.
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