Se gira
Cómo evitar que una falda se gire al caminar
Si la costura lateral acaba mirando hacia delante, casi siempre es la cinturilla. Cómo distinguirlo de una falda mal cortada y qué se arregla.
Ver la soluciónGira al andar, se sube o cae torcida: cómo distinguir cada caso.
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Una falda tiene menos costuras que un pantalón, y eso hace que cuando algo va mal, la lista de sospechosos sea corta. El problema es que los tres sospechosos se describen con las mismas palabras.
Gira. Empieza recta y se va desplazando conforme andas. La costura lateral acaba mirando hacia delante. Es un fenómeno de movimiento: entra en juego la fricción con lo que llevas debajo y el ajuste de la cinturilla.
Cae torcida. Está mal desde el primer momento y se queda igual. No es movimiento: es que el dobladillo no está paralelo al suelo o la cinturilla no está montada a escuadra. También puede aparecer si la diferencia entre cintura y cadera no coincide con la de la horma, porque entonces la falda se apoya en un punto distinto del previsto.
Se sube. El bajo va ganando altura al caminar. Casi siempre es fricción con las medias, o una cadera que va justa y empuja la tela hacia arriba.
Distinguir cuál de las tres es la tuya es la mitad del trabajo, y se hace con dos comprobaciones: colócala recta y quédate quieta un minuto —si se desplaza sola, no es movimiento—, y después anda un minuto observando la costura lateral.
En una falda, casi todo el ajuste depende de un punto: la cinturilla. Si queda holgada, la falda tiene margen para rotar, y rota. Si queda por encima o por debajo de donde tu cintura se estrecha, resbala hasta encontrar su sitio, y ese sitio no es el que el patrón previó.
Es también la mejor noticia de esta sección, porque ajustar una cinturilla es un arreglo sencillo: se mete la costura central trasera y el problema desaparece sin tocar la caída.
Lo que llevas debajo cambia el comportamiento de la falda más de lo que parece. Unas medias con mucho agarre y un forro de poliéster generan una fricción que empuja la falda con cada paso; el mismo conjunto con una combinación de tejido liso apenas se mueve.
Por eso una falda puede portarse bien un día y mal al siguiente sin haber cambiado de talla. Y por eso la prueba en el probador conviene hacerla con la ropa interior y las medias reales.
Bien: ajustar la cinturilla, subir el bajo, cambiar una cremallera lateral, añadir un forro liso si la falda no lo tiene y se pega.
Con cuidado: estrechar los costados de una falda de tubo —hay que respetar la línea de la cadera—, corregir un dobladillo que no está paralelo, que exige descoser todo el bajo.
No: cambiar la caída de una falda de vuelo, recuperar un plisado que se ha perdido con el lavado o corregir una falda cortada al bies que se ha deformado con el uso, porque el bies se deforma por naturaleza del corte.