Faldas

La abertura de la falda se abre demasiado: por qué y cómo se corrige

Respuesta rápida

La abertura de una falda de tubo no es un adorno: existe para que la pierna pueda avanzar en una prenda que, por definición, no tiene holgura para caminar. Cuando se abre más de lo previsto, lo habitual no es que esté mal cosida, sino que la falda va tensa en la cadera: la tela tira hacia los lados, el solape de las dos hojas desaparece y la abertura se despliega en uve. La otra causa frecuente es el hilván de fábrica que nadie retiró, que impide que la abertura trabaje y termina descosiendo su remate.

Diagrama de dos faldas de tubo vistas por detrás: en una las hojas de la abertura se solapan y permanece cerrada, en la otra la falda va tensa en la cadera y la abertura se abre en forma de uve
La abertura se abre cuando la cadera tira de la tela hacia los lados: el solape de las dos hojas desaparece y la uve se despliega.
En esta página · 10 apartados
  1. Para qué existe una abertura
  2. Por qué se abre más de lo previsto
  3. El hilván que nadie retira
  4. Abertura, pliegue y raja: no son lo mismo
  5. Los cuatro arreglos que funcionan
  6. El forro, sospechoso silencioso
  7. Cuándo el problema es de talla
  8. El tejido también decide
  9. Lo que evita que vuelva a pasar
  10. En resumen

Prueba esto primero

  1. Ponte la falda de pie y mira si hay arrugas horizontales tirantes en la cadera y el asiento.
  2. Comprueba si queda algún hilván de fábrica —hilo de color con puntadas largas— sujetando la abertura.
  3. Mira el extremo superior de la abertura: si el remate está descosido, la tensión ya ha hecho su trabajo.
  4. Levanta el bajo y comprueba si el forro tiene su propia abertura alineada con la de la tela.
  5. Siéntate y levántate: si la abertura se queda abierta y no recupera, la falda no tiene holgura.

Si hay arrugas tirantes en la cadera, el problema es de ajuste y la abertura solo lo está enseñando.

Para qué existe una abertura

Merece la pena empezar por aquí, porque casi todas las soluciones intuitivas fallan por no entenderlo. Una falda de tubo es, geométricamente, un cilindro estrecho. Y una zancada necesita más anchura en la parte baja de la que ese cilindro tiene.

La abertura resuelve ese conflicto de la forma más económica posible: aporta amplitud solo en el momento del paso y se cierra en reposo. Es un mecanismo, no un detalle decorativo, y tiene dos variantes constructivas que hacen lo mismo:

  • La abertura propiamente dicha, en la que las dos hojas de tela se solapan y se separan al andar.
  • El pliegue trasero, cosido en su parte superior y suelto por debajo, que se despliega con el paso.

Esa distinción importa a la hora de arreglar: en un pliegue hay tela de sobra escondida y en una abertura, no. Pero la conclusión es la misma para las dos, y es la clave de todo el artículo: si la abertura desaparece, la falda pierde la holgura que necesita para caminar.

Por qué se abre más de lo previsto

Cada forma de abrirse tiene su causa
Qué observasQué puede indicarSiguiente comprobación
Se abre en uve y hay arrugas tirantes en la cadera La falda va justa: la tela tira hacia los lados Ensanchar desde los costados o cambiar de talla
El remate superior de la abertura está descosido Tensión concentrada en ese punto Rehacer el remate y resolver la causa de la tensión
La abertura no se cierra ni estando de pie y quieta Se ha perdido el solape de las dos hojas Tapeta interior o acortado del remate
La falda es nueva y la abertura ya se abre raro Hilván de fábrica sin retirar o retirado a medias Quitar el hilván por completo y comprobar el remate
Lo que asoma por la abertura es el forro El forro no tiene abertura o está desalineado Rehacer la abertura del forro
Se abre solo al sentarse y luego recupera Comportamiento normal de la prenda No hay nada que arreglar

Ese último caso conviene reconocerlo pronto para no pagar un arreglo innecesario: una abertura que se abre al sentarse y vuelve a su sitio al ponerse de pie está haciendo exactamente lo que se espera de ella. El problema empieza cuando no recupera.

Y el primero de la tabla es el que explica la mayoría de las consultas. Cuando una falda de tubo va tensa de cadera, esa tensión se reparte por toda la prenda y encuentra su punto de escape en el sitio más débil, que es el extremo superior de la abertura. Merece la pena comprobar entonces si aparecen también los pliegues que delatan una prenda sin margen, porque suelen ir juntos: es lo que se describe en la falda que se arruga al sentarse.

Falda de tejido liso colgada, con la caída vertical y el bajo suelto
Una falda de tubo con holgura suficiente en la cadera mantiene el solape de la abertura incluso en movimiento.

El hilván que nadie retira

Es la causa más fácil de resolver y también la más ignorada. Muchas faldas de tubo salen de fábrica con la abertura o el pliegue trasero sujetos con una costura provisional: un hilo de color llamativo, con puntadas largas y flojas, que mantiene la línea de la prenda durante el transporte y en el percherón de la tienda.

Ese hilván hay que quitarlo antes del primer uso, y no siempre está señalizado. Cuando se queda puesto ocurren dos cosas en cadena:

  1. La abertura no puede abrirse cuando el paso lo exige.
  2. La tensión se concentra en el extremo superior del hilván.
  3. El remate de la abertura se descose, esta vez de verdad y en el tejido.

El resultado es una falda que parece haberse roto sola y que en realidad estaba trabajando atada. Se retira con un descosedor o con la punta de unas tijeras pequeñas, tirando del hilo con suavidad y comprobando que no queda ningún tramo escondido bajo el forro.

Abertura, pliegue y raja: no son lo mismo

No es lo mismo

Abertura o pliegue funcional

Corta, en la costura trasera o lateral, y existe para permitir la zancada. Se cierra en reposo.

Raja de diseño

Larga y buscada como recurso estético, muchas veces hasta el muslo. No se cierra ni pretende cerrarse.

Cómo distinguirlas: Mide su longitud: unos centímetros por encima del bajo es una abertura funcional y se puede corregir; si sube muy por encima de la rodilla, es una raja de diseño y cerrarla cambia la prenda.

La distinción evita un error frecuente en el taller. Una abertura funcional se puede acortar sin alterar el carácter de la falda. Una raja de diseño es la prenda: subirla convierte la falda en otra cosa, y muchas veces en una que ya no ajusta bien porque su patrón contaba con esa apertura.

Los cuatro arreglos que funcionan

Ordenados de menos a más intervención:

Retirar el hilván y rehacer el remate. Si el descosido está localizado en el extremo superior, se refuerza con unas puntadas cruzadas y firmes en ese punto, que es el que soporta toda la tensión. Es el arreglo más pequeño y el más habitual.

Acortar la abertura. Se sube el remate unos centímetros cosiendo la costura trasera un tramo más. La abertura sigue existiendo, más discreta, y la falda conserva parte de su amplitud. Hay un límite claro: si se sube demasiado, se vuelve al problema original de una prenda sin holgura para caminar.

Añadir una tapeta interior. Es el arreglo que mejor resultado da en faldas de vestir. Se cose por dentro una pieza de tela detrás de la abertura, de modo que cuando esta se abre lo que se ve es tejido y no piel. La falda mantiene toda su amplitud y desde fuera no se nota nada.

Ensanchar desde los costados. Es la solución de fondo cuando la causa real es el ajuste. Requiere que las costuras laterales tengan tela de reserva —no todas la tienen— y es el trabajo más laborioso de los cuatro, porque hay que abrir, ensanchar y volver a montar el forro.

A esos cuatro se puede añadir un recurso sencillo y muy útil: un corchete oculto en la parte alta de la abertura, que sujeta el solape sin impedir que se abra al andar. Es discreto, se pone en minutos y funciona bien en tejidos con cuerpo.

Herramientas de arreglo de ropa sobre una superficie clara, con hilo, alfileres y tijeras
Rehacer el remate del extremo superior y poner un corchete oculto son arreglos pequeños que resuelven buena parte de los casos.

El forro, sospechoso silencioso

Hay un caso que desconcierta porque la falda parece estar bien y la abertura se abre de todos modos: el forro mal resuelto.

Una falda forrada con abertura necesita que el forro tenga su propia abertura, alineada con la de la tela exterior y normalmente un poco más corta para que no asome. Cuando eso no ocurre —porque el forro va cosido en recto, porque su abertura quedó desplazada o porque se rehízo un bajo sin tenerlo en cuenta—, el forro actúa como una cinta que tira de la tela y la fuerza a abrirse.

Se identifica levantando el bajo y mirando por dentro. Y se resuelve en el forro, no en la falda: se abre su costura el tramo necesario y se remata. Es un arreglo pequeño con un efecto sorprendentemente grande, y también la explicación de por qué a veces una abertura empieza a comportarse mal justo después de un dobladillo.

Cuándo el problema es de talla

Conviene decirlo sin rodeos, porque es la conclusión que nadie quiere escuchar y la que más veces acierta: si la falda va justa de cadera, ningún arreglo en la abertura va a resolverlo de forma estable. Se puede disimular con una tapeta, se puede acortar el remate, y la tensión seguirá ahí buscando por dónde salir.

Las señales de que estamos en ese escenario son bastante claras:

  • Arrugas horizontales tirantes a la altura de la cadera y del asiento.
  • La costura trasera hace hueco o se marca en exceso.
  • La abertura no recupera después de sentarse.
  • La falda se sube al caminar, en lugar de mantenerse en su sitio.
  • Las costuras laterales se desplazan hacia delante o hacia atrás con el paso.

Ese último punto se solapa con otro caso frecuente, el de la falda que se gira al andar, y no es casualidad: los dos síntomas nacen del mismo desajuste entre cintura y cadera.

Detalle de un tejido de vestir con la trama visible sobre una superficie clara
Un tejido con cuerpo mantiene el solape de la abertura mucho mejor que uno fino y con caída.

El tejido también decide

Dos faldas del mismo patrón y de la misma talla se comportan de forma distinta según su tela, y merece la pena tenerlo en cuenta al comprar:

  • Tejidos con cuerpo, tipo lana fría, sarga o crepé de gramaje medio, mantienen el solape en su sitio y perdonan mucho.
  • Tejidos finos y con caída, como la viscosa o el satén ligero, se pegan al cuerpo y dejan la abertura abierta con cualquier movimiento.
  • Tejidos con elástico, que estiran en la cadera y devuelven; suelen ser los más cómodos y también los que más se abren si la talla va justa, porque el elástico permite ponerse una prenda que en rigor no entra.
  • Forros sintéticos deslizantes, que reducen la fricción con las medias y evitan que la falda arrastre la abertura al andar.

Con lo cual, ante una falda fina y ajustada, la tapeta interior es casi obligatoria si se quiere usar sin pensar en ella.

Lo que evita que vuelva a pasar

Cuidado de la abertura de una falda

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En resumen

La abertura de una falda de tubo es un mecanismo para poder andar, no un adorno, y por eso la solución nunca puede ser cerrarla. Cuando se abre más de lo previsto hay que buscar la causa en dos sitios: en el hilván de fábrica que sigue puesto, que es la explicación más sencilla, y en el ajuste de la cadera, que es la más frecuente.

Y si la prenda merece la pena, hay un arreglo que resuelve casi todos los casos sin cambiar su línea: añadir una tapeta interior detrás de la abertura. La falda conserva toda su amplitud, la abertura sigue trabajando y lo que se ve al abrirse es tela. Es discreto, es reversible y suele costar menos de lo que la gente supone.

Preguntas frecuentes

¿Para qué sirve la abertura de una falda de tubo?
Para poder andar. Una falda de tubo es un cilindro estrecho, y la zancada necesita más anchura por abajo de la que la prenda tiene. La abertura —o el pliegue de la parte trasera, que hace lo mismo con otra construcción— aporta esa amplitud solo en el momento del paso y se cierra en reposo. Sin ella, la falda se subiría al caminar o la costura acabaría cediendo, así que eliminarla del todo no es una opción.
¿Se puede coser la abertura para que no se abra?
Se puede acortar, pero no cerrar del todo, y esa distinción es importante. Cerrarla por completo elimina la holgura que la prenda necesita para caminar, y el resultado previsible es que la tela se tense en cada paso hasta que ceda una costura o la falda empiece a subirse. Lo que sí funciona es subir el remate unos centímetros, de forma que la abertura siga existiendo y sea más discreta.
¿Qué es el hilván que llevan algunas faldas nuevas?
Es una costura provisional, normalmente en hilo de un color llamativo y con puntadas largas, que fija la abertura o el pliegue durante el transporte y la exposición en tienda para que la prenda conserve la línea. Hay que retirarla antes del primer uso. Si se deja, la abertura no puede abrirse cuando toca, la tensión se concentra en su extremo superior y termina descosiendo el remate de verdad.
¿Cómo sé si el problema es de talla y no de la abertura?
Con dos comprobaciones de pie ante el espejo. La primera: mirar si aparecen arrugas horizontales tirantes en la cadera y el asiento; si están, la falda va justa y la abertura solo está mostrando ese exceso de tensión. La segunda: sentarse y volver a levantarse; si la abertura queda abierta y ya no vuelve a su sitio, es que la tela no tiene holgura para recuperar.
¿Qué es un tapeta o panel de recato?
Es una pieza de tela añadida por dentro, detrás de la abertura, que cubre el hueco cuando esta se abre. La falda sigue teniendo su amplitud para caminar y lo que se ve por la abertura es tejido, no piel ni medias. Es el arreglo que más satisfacción da en faldas de vestir, se hace en cualquier taller de costura y desde fuera resulta invisible.
¿Y si lo que se abre es el forro y no la falda?
Es un caso frecuente y se resuelve de otra manera. El forro de una falda con abertura debe tener su propia abertura, alineada con la de la tela exterior y normalmente un poco más corta. Cuando el forro va cosido en recto o su abertura queda desplazada, tira de la tela y la fuerza a abrirse. Ahí el arreglo no está en la falda: está en rehacer la abertura del forro.
¿Cuánto cuesta arreglarlo en una modista?
Depende del arreglo y del taller, así que cualquier cifra concreta sería inventada. Lo que sí se puede decir es cómo se ordenan por dificultad: subir el remate de la abertura y poner un corchete oculto son trabajos pequeños; añadir una tapeta interior es un paso más; y ensanchar la falda desde la cadera es el más laborioso de los tres, porque exige abrir costados y contar con que haya tela de reserva en las costuras.

Fuentes consultadas

  1. Función de la abertura y del pliegue trasero en faldas rectas: amplitud de zancadaDocumentación textilBase de la explicación sobre por qué la abertura no se puede cerrar del todo.
  2. Alineación del forro con la abertura en faldas forradasDocumentación textilFundamento del apartado sobre el forro que tira de la tela exterior.
  3. Tapeta interior, acortado del remate y corchete oculto en aberturas de faldaTaller de costura o arreglosBase de la lista de arreglos y de su orden de dificultad.